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viernes, 1 de noviembre de 2019

Esperando a Godot



ESPERANDO A GODOT

Un niño en un columpio pero no se balancea. Es un niño, ya lo vemos, pero el columpio nos lo rubrica igualmente. Es difícil imaginarse en él a un abuelo "sensato" o a un adulto "respetable". El niño se ha quedado parado y piensa. Está relajado, a la espera. No anda al arbitrio de su vitalidad hiperactiva. Es extraño, no es normal, pero, ¿qué es la normalidad? Un niño que no se mueve, parado en su columpio, mirando al horizonte o al futuro o recordando, quizás. Está solo, siempre lo estamos en las encrucijadas de la vida. Mejor correr, pero ¿vas a llegar antes o vas a llegar a alguna parte? Mejor esperar, y más en tiempos de turbación y oportunidad, ¿esperando a Godot como en el drama de Samuel Beckett? El niño está, de eso se trata. Sólo, ni más ni menos, está...

viernes, 4 de octubre de 2019

Dejar salir al niño



Si el otoño nos invita al recogimiento, la lluvia con que nos bautiza el cielo, mientras escribo estas letras, me hace sonreír en la añoranza y el agradecimiento por tantos y por tanto.

Tiempo este de otoño para acordarnos y dejar salir al niño que permanece dormido y asustado en un rincón de nuestro corazón. Dejarle salir para que cante y se abandone en la alegría de vivir.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Ponte en camino



PONTE EN CAMINO

Con los años te das cuenta,
aunque no es una novedad,
que ponerte en camino no es fácil.

La intuición te va diciendo
que si no emprendemos esta peregrinación
no seremos fieles a nosotros mismos.

Ponerte en camino no es fácil
porque ese camino no existe
y cada uno de tenemos que recorrer el nuestro.

No es fácil porque tienes que dejar atrás
muchas cosas, costumbres, quizás profesión,
y puede que también, con gran dolor, a personas.

Y el horizonte que se despliega ante nosotros
no tiene perfiles claros
ni siquiera está claro que lleguemos.

El riesgo es grande,
si nos desvestimos de nuestros atuendos
¿terminaremos desnudos bajo la intemperie?

Pero se trata de vivir no de sobrevivir,
se trata de vivir no de ir tirando,
se trata de ser felices.

Para ser francos tampoco necesitamos mucho,
nos bastan pocas cosillas,
quizás quepan todas en un hatillo.

Cosillas lanzadas al viento
en una noche tranquila y fría de invierno
en que el deseo revolotea travieso.